Mírame

Era  la 1am y yo estaba regresando  desde Los Olivos a Pueblo Libre, donde, por el momento, estaba  residiendo.  Me bajé en Católica y emprendí mi caminata por todo Bolivar, tal vez, en algunos momentos de mi vida, siento la necesidad de estar sólo y reconocer o asociar cada cosa con la que me cruzo, disfruto algunas veces, el caminar sólo.

Aproximadamente por la cuadra 16 de Bolivar vi que mi combi la 29, el blanco con rayas azules, pasaba por la pista de mi costado. Cuando lo divisé me dije “Asu! Hasta estas horas pasa esa combi?”. Fue entonces que algo a la izquierda me llamó, no con voz, no con señas sino con sensaciones, como asi? Pues como si se te metiera en tu cabeza y te dijera “mírame”.

Al voltear, era un restaurant enrejado, cerrado y en vez de portón tenía un vidrio pero había un parte abierta. Al fondo, era oscuro, tanto que sólo podía ver una silueta de persona parada tratando de llamar mi atención con su escalofriante presencia. Me dio tanta curiosidad que me acerqué a la reja tratando de distinguir qué clase de sombra era, entonces este ente se acercó  a mí en 1 segundo, sin caminar, sin correr, sólo apareció delante de mí, aun detrás de la reja claro. El miedo y la reacción me llevó a saltar retrocediendo, eso te hace retroceder unos 2 pasos por ejemplo, sin embargo eso sumado a que ese ente repeló mi presencia con otra fuerza de empuje, no sé como lo hizo pero logró empujarme más que un simple susto, fue entonces que caí a la pista.

En el piso recordé a la combi que venía en ese carril justo en contra mía y que maravillosa es la mente humana, que en 1 segundo me planteé hasta 3 dilemas porque no había tiempo de mirar hacia dónde va a girar la combi para evitarme: 1. Girar todo mi cuerpo hacia la izquierda, pegado a la vereda, aunque si la combi gira también a esa dirección para evitarme al final terminaría aplastándome. 2. Girar hacia la derecha, el centro de la pista, y si la combi giraba hacia ese lado, también me aplastaría. 3. Quedarme quieto, estando tan nervioso no era una opción.

Al final sólo pude ver una luz blanca acercándose y tuve que tomar la opción 1 de girar pegado a la vereda, fue entonces que me di cuenta que la combi había girado al centro de la pista y también me di cuenta que si tan sólo hubiese volteado la cabeza para ver hacia donde giraba la combi, era hombre muerto, pues era menos de un segundo de distancia que me llevaba la combi con respecto a mí.

Bajaron de la combi varias personas a ayudarme, incluso muchas de ellas llamaron a la policía porque creyeron que me quería suicidar y me había lanzado a las ruedas de la combi. Estaba nervioso y con el corazón palpitando a mil. Volteo a ver a aquella sombra que me empujó y ya no había nada entonces. Antes que viniera la policía y me acuse de algo que no cometí, corrí, corrí tanto que superé la velocidad que pensé podía llegar, en 15 segundos me había alejado como  5 cuadras  tuve que recuperar el aliento en otros 5 minutos.

Ya volveré a verte sombra, pasaré por ti uno de estos días en que el viento sople a mi favor y a mis espaldas. Te tomaré del cuello y te diré “mírame”.